Pocas actividades son tan dinámicas en su evolución como la promoción y posicionamiento web. Quienes estamos acostumbrados a realizar esta actividad de forma profesional sabemos que, de hecho, los cambios son frecuentes, y muchas veces radicales. Y el ritmo de estos cambios está dado por las diferentes políticas que Google adopta en cuanto a calidad y estándares para qué un sitio salga listado en el buscador. Y Google puede darse el lujo de marcar el ritmo porque, definitivamente, es el operador más importante en esta actividad. Quien decida encarar la tarea de promoción de un sitio sin considerar al Gigante de Mountain View, pues definitivamente se ha comprado un boleto hacia el fracaso.
La promoción en Internet es como cualquier otra actividad profesional. Hay muchos que tienen nociones básicas, que, aunque acertadas, no son suficientes para lograr el éxito. Otros apelan a fórmulas y estrategias, a las cuales se apegan como un niño a su mantita, independientemente del tipo de sitio, la temática, o la audiencia a la que esté destinada. Seamos realistas. Hacer SEO no es tan difícil, sin embargo pocos son los que tienen éxito en esta resbaladiza actividad. La razón es muy sencilla: cada caso es particular, cada sitio es único, y única es la audiencia a la que está destinado. Por ese motivo, es necesario disponer de un importante arsenal de herramientas, y un conocimiento acabado de las mismas, para saber cuál emplear en cada caso. No obstante, y aún así no está garantizado el éxito. Los seres humanos somos renuentes al cambio, y en esta actividad el cambio es moneda corriente. Por este motivo, no todos los profesionales del marketing online cambian, o adoptan nuevas estrategias, con la rapidez necesaria para alcanzar el éxito, es decir aumentar las ventas y las visitas a las páginas de sus clientes.
Actualmente, Panda, la nueva modificación al algoritmo de Google, ha venido a marcar nuevas directrices, que no todos saben escuchar con inteligencia. Que quede claro: las redes sociales están para quedarse, y Google lo sabe. La repercusión o reverberancia del contenido de las redes sociales es enorme, y excede el mundo online. En consecuencia, quien persista con las viejas técnicas de posicionamiento que, aunque válidas, son insuficientes, nunca verá sus esfuerzos llevar a buen puerto. Podemos decirlo con un ejemplo concreto. Un experto en SEO puede elaborar una lista de palabras claves y, efectivamente, alcanzar los primeros lugares en las páginas de resultados con las mismas. Sin embargo, las visitas y las ventas pueden permanecer inalteradas. Esto es porque se pierde de vista cuál es el objetivo último del marketing online: darse a conocer, y que esta difusión de la marca o del sitio genere una acción concreta: comprar, difundir una idea, posicionar una marca o un nombre, o cualquier otra cosa que nos propongamos. En consecuencia, es sumamente importante, vital, la repercusión que nuestros contenidos y nuestros sitios logran en las redes sociales. Cada vez es más frecuente que los consumidores naveguen exclusivamente por las redes sociales, los sitios de entretenimiento online o las páginas de descarga de películas y video en lugar de buscar otro tipo de contenidos, como blogs o páginas institucionales.
Pensemos en el caso de un potencial comprador que esté interesado en adquirir un producto. ¿Qué considera usted que sea más probable, que busque en Google referencias sobre ese producto o que pregunte en su comunidad si alguien ha tenido experiencias con eso que él desea comprar? Si no se inclina por la segunda opción exclusivamente, es muy probable que esto sea lo primero que haga, para luego, ampliar la información que sus contactos le den buscando en Google. En consecuencia, es imprescindible lograr un reconocimiento de marca y una reputación online favorable en las redes sociales, antes que alcanzar los primeros puestos en los buscadores con palabras o frases claves que, seguramente no derivarán tantas visitas.
Panda ha venido a dar por tierra con una serie de estrategias ya planteadas, y que, definitivamente, resultaban de máxima comodidad para quien se dedica a la promoción online. La calidad, más allá del contenido sin sentido, es la nueva reina. Por eso, esta noción debería marcarse fuego en quien aspira a lograr una repercusión favorable de sus productos o servicios en la web: es imprescindible ofrecer calidad. Y esta noción aparentemente tan laxa, ¿qué es lo que significa verdaderamente? Que el cliente está educado, tiene referencias, posee conocimientos, y va a resultar cada vez más difícil “venderle un buzón”, en todos los sentidos, ya sea spineando textos o no dando soporte a los productos y servicios que se venden. El rey está desnudo, y no sólo lo ven algunos de sus súbditos, sino que por medio de sus Blackberrys o Smartphones se encargan de contárselo al resto de los habitantes del reino. Es mejor ir buscando qué ponerse.